¡Me cambiaron a mi hijo!

¡Me cambiaron a mi hijo!

Si eres padre o madre de un/a adolescente, es muy probable que estes sintiendo que te cambiaron a tu hijo, ya no es el mismo amoroso/a, que te necesitaba para todo, que compartía en familia y que ajustaba a los límites y reglas de la casa sin mayores problemas. ​

Bueno, te tengo una noticia, todos estos cambios se deben a que está pasando por un periodo de desarrollo biológico, psicológico, sexual y social, (que en general se da entre los 13 y los 20 años, algunos autores plantean que hasta los 25 años) y es una etapa fundamental para la reorganización de la identidad, que trae desafíos tanto para los adolescentes, como para quienes están a su alrededor.​

Los cambios que se producen son de importancia vital ya que permite que surjan ciertas habilidades nuevas que son cruciales tanto para el individuo como para la especie.​

En este período es muy posible observar:​

  • Mayor toma de riesgos: Ponen a prueba los límites.​
  • Mayor alejamiento de los padres: No es contra ti, están explorando el mundo y buscando nuevos referentes para conformar identidad.​
  • Cambios físicos y emocionales: Esto les permite relacionarse de manera diferente con otros.​
  • Formación de nuevas relaciones: Necesitan sentirse parte, identificarse con otros y desarrollar nuevas relaciones de apego.​

La adolescencia como toda etapa de cambio genera diferentes desafíos, tanto para el adolescente, como para el sistema familiar completo. Una de las tareas de los adolescentes tiene que ver con su individuación del sistema familiar y los adultos significativos deben acompañar este proceso respetando la forma en que se produce la diferenciación. una tarea nada fácil para las familias y en especial para los padres.​

Este proceso va a implicar necesariamente una reorganización del sistema familiar, lo que incluye repensar los límites y aceptar que la relación con su hij@ ya no será la misma que tenían, lo que va a implicar encontrar nuevas formas de relacionarnos.​

Lo que nunca debemos perder de vista es que ellos, te siguen necesitando, pero ahora de otra manera y que sigues siendo su gran referente a pesar de que ahora se estén abriendo al mundo y buscando nuevos referentes en sus grupos de pares. ​

Si bien todas las etapas de nuestro desarrollo tienen desafíos y oportunidades, se podría decir que la adolescencia es una gran oportunidad para fortalecer y desarrollar un estilo de apego seguro con los padres o principales cuidadores, ya que todavía nos refieren como figuras significativas y ellos están desarrollando cambios significativos para lo cual nos necesitan más que nunca cerca.​

Si necesitas ayuda especializada en esta etapa, no dudes en contactarnos. ​

Verónica Montenegro Núñez​

Psicóloga Clínica​

Equipo Aquarela